" Cada orden establecido tiende a producir la naturalización de su propia arbitrariedad" Pierre Bordieu
La irrupción en las redes sociales de toda una horda de "comunicadores" con dudoso criterio debería como mínimo preocuparnos o hacer que pusiéramos en marcha el pensamiento crítico. Curiosamente, la patente de corso que la gente suele atribuirse casi siempre se refiere a las ciencias sociales, la lingüística o las humanidades.
Por ejemplo, una conocida youtuber afirma, en su canal y en la televisión, que la brecha salarial no existe. Repaso un libro de la asignatura de antropología en la universidad, escrito por Conrad Philip Kottak, se le caen las hojas, año 99. Explica que la brecha salarial, que esta chica confunde con la discriminación salarial (diferente salario por mismo puesto), se refiere a las diferencias de sueldo medio, que son de entre 6000 y 10000 euros/dólares, tanto hablando en general como si separamos por categorías: trabajos no cualificados, de cuello azul (industriales), servicios y, especialmente, cargos directivos. Este y otros antropólogos explican que esas diferencias no se deben a variables extrañas, como el nivel de estudios, el tipo de familia o la procedencia social, que quedan aisladas para que no contaminen el análisis.
La materia de aquel manual que una profesora de la facultad de Económicas nos mandó leer en mi lejana juventud también explica que existe algo llamado feminización de la pobreza: los trabajos en la base de la pirámide en cuanto a sueldo y prestigio social son áreas con mayoría de mujeres, como camarera de pisos, cuidadora o limpiadora. Como hombre, no me siento atacado porque se constate esta realidad. Lo que me importa es que los cuidados personales o el trabajo social empiecen a ser mejor valorados, y que todo el mundo tenga las mismas oportunidades de ser quien quiera ser, sin distinción por procedencia, sexo o edad (sí, otro día hablaremos de la igualdad de oportunidades y la edad).
Pongo otro vídeo, otro youtuber, con casi 1 millón de seguidores, y los comentarios son del tipo "pues mi padre era minero", "las mujeres no trabajan en la industria pesada porque no quieren". Error.
A lo largo de la historia, por ejemplo, en las dos guerras mundiales, las mujeres han sido clave en la industria del metal y la industria armamentística, por no hablar de su intervención plena en el conflicto armado al mismo nivel que los hombres en el caso del ejército ruso. Durante la Revolución Industrial, las mujeres y los niños se ocupaban durante todo el día en sectores duros y peligrosos, como por ejemplo limpiando chimeneas.
Así pues, aunque hubiese alguna diferencia de base biológica en características y capacidades físicas, esta no supone un escollo inevitable, ya que, de acuerdo con lo que acabamos de ver, la división del trabajo varía según la cultura y el momento histórico y económico. La feminización de la pobreza hace también referencia a la mayor dificultad para ascender. A este factor hay que añadir que, en caso de hacerlo, los sueldos son, como indicamos antes, menores. Es a esto a lo que se llama techo de cristal, ya que es frecuente que a las trabajadoras se les responsabilice de los niños, sean quienes tengan que pedir una reducción de jornada hasta que sus hijos tengan doce años, se les pregunte si van a quedarse embarazadas y se ponga en duda su capacidad de liderazgo. Decir que esto no existe equivale a decir "pues mi jefa es una mujer", "yo no soy racista porque una vez me hice amigo de un negro"o "yo no digo que el machismo no exista, pero..." (seguido de argumentario que termina demostrando que para esa persona no existe).
Por último, un tercer grupo de terraplanistas se empeña en negar la existencia de, o bien confunde, otros tres conceptos: sexo, orientación sexual y género. Ver a una diputada gritando que los oponentes políticos quieren "que se pueda cambiar de sexo todos los días"o defender las terapias de reconversión para homosexuales mientras cobra un sueldo cercano a 100.000 euros anuales es uno de los espectáculos más esperpénticos que uno puede presenciar.
Resumiendo: el sexo es una distinción biológica; la orientación sexual, que tiene muchas categorías (heterosexual, homosexual, bisexual, asexual...) tampoco se elige, aunque sí hay un proceso de asimilación individual, comunicación a los demás, posible discriminación y conflictos que hace que sea importante prestarle atención psicológica en la adolescencia; por último, el peor entendido, el género, requiere mayor explicación, ya que se refiere al sustrato cultural y no a la base biológica o endógena.
El género abarca estereotipos de género (expectativas, creencias, normas y prejuicios que se asignan según el sexo) y roles de género ( distribución de tareas, funciones y comportamientos que se esperan y refuerzan en cada grupo) .
Si utilizo diferentes adjetivos para valorar una misma característica de personalidad (como la extroversión o la valentía), si de un hombre se espera que no llore, que arregle un enchufe o que conduzca bien, o si a una mujer se le exige que se comporte como "una señorita"y no diga palabrotas. Hasta aquí, no es muy distinto a cómo funciona nuestra mente, a nuestras ideas preconcebidas sobre los alemanes (serios, científicos, rubios, beben cerveza), que pueden tener algo de cierto, o no, porque son simplificaciones de la realidad con las que funcionamos en el día a día y nos valen, por más que sean teorías ingenuas, como herramienta ante el exceso de información, aunque en el caso de los roles sí se generan asimetrías y privilegios.
Como demostró Margaret Mead, el género varía también a lo largo de la historia y según la cultura. En Papúa Nueva Guinea encontró una tribu donde tanto hombres como mujeres actuaban de modo típicamente "femenino": se rizaban el pelo, eran dulces, se iban de compras; en otra tribu encontró solo comportamiento fiero y agresivo en ambos sexos; en una tercera se encontró con que cada sexo se comportaba como los científicos occidentales esperaban que se comportase el opuesto. Esto nos indica que los roles de género existen, son cambiantes y es importante darse cuenta de ellos y tener una mentalidad crítica, ya que a veces generan desigualdades, que además perjudican a todos, especialmente a los que se salen de lo que se espera para su género, sean hombres o mujeres.
El problema es que, al final, los negacionistas ignoran que hay una distribución desigual del poder. Aquí caen otros tres o cuatro youtubers e influencers. Lo mismo ocurre cuando cuestionan las pruebas físicas para la policía, sin conocimientos de fisiología, psicología de las diferencias individuales, estadística, muestreo y análisis de datos, pero esto me daría para otro artículo.
Estábamos hablando del poder, que se refiere tanto a privilegios o recompensas materiales o económicas, como a la autoridad, al ser considerado "experto" (este tipo varía mucho según la persona, los conocimientos, la experiencia, el atractivo percibido y el campo sobre el que se pone a hablar), los contactos sociales y su posición en una jerarquía. Si pienso en alguien poderoso, pienso en Donald Trump, en el dueño de Amazon o en cualquiera de los hombres más ricos del mundo, en un futbolista, en un banquero. Entre los diez primeros,según la Lista Forbes, solo se cuela una mujer en el puesto número 9, Alice Walton. Esta diferencia en los refuerzos se denomina estratificación de género.
En cualquier caso, conviene aclarar que el poder no se tiene, se ejerce, por lo que consiste en acciones más que en reconocimiento o en posesiones materiales, ya sea por utilidad o por beneficio individual. Si un padre obliga a su hijo a dormirse a una hora determinada o a hacer los deberes, eso es poder y autoridad, y a la larga servirá para su socialización, por lo que no todo el poder es negativo. Pero si soy un periodista y niego el derecho a la información de los ciudadanos, si soy un político del signo que sea y robo dinero con total impunidad, si soy el dueño de una televisión y voy vestido como me da la gana pero pongo a una presentadora en minifalda en pleno invierno, o soy un empresario y obligo al becario a traerme un café, eso es un poder arbitrario, porque la actividad la hago por mi propio interés en detrimento de los derechos de los demás. Y sí, el género es una variable más.
.
Entonces, ¿nunca ha habido un matriarcado? Sí, pero según Harris y Young, solo en sociedades amazónicas y del sudoeste de China. La mujer aquí tuvo un rol político dominante, control de los medios de producción, mayor autoridad moral, custodia de los hijos y herencia del primer apellido o de las tierras por parte de la madre. En algunas sociedades, ellas formaban el consejo militar y decidían qué hombres entraban o no en esa organización, así como en la casa donde vivían en pequeños grupos. Nos guste o no, esto son privilegios, pero solo han ocurrido en sociedades muy reducidas y antiguas. Si se habla de patriarcado, es porque, al menos, en algunos aspectos, el varón sí que sigue conservando un mayor poder político, económico, militar y de control de los medios de producción. Seguramente no tenga los mismos parámetros que en el pasado y variará en el futuro, pero, según acabamos de comprobar, desde las sociedades forrajeras y cazadoras,hasta las agrícolas, industriales, postindustriales y capitalistas,es un parámetro a analizar y llamar por su nombre, con lo cual decir que "es un invento de las feministas" implica que llegue a una conclusión clara: la libertad de expresión, por muy admisible que sea, no está reñida con que la gente se dé cuenta de que está diciendo algo que es falso, y miles o millones de personas lo están creyendo al grito de "zasca a Fulanito que no tiene idea de nada", aunque ese Fulanito se haya molestado en contrastar la información o hable sobre un campo donde debería tener ese poder de experto que le otorga su especialización.
Los valores que no son discutibles (opinión sobre la monarquía, creencias religiosas, estilo de vida personal) nunca deben vulnerarse, porque son derechos (sobre la intolerancia de todos los sectores políticos se puede escribir un nuevo artículo también),pero no tienen nada que ver con los conceptos que he mencionado en este texto, que no se refieren a este tipo de elecciones personales, a la libertad de conciencia, política y de culto, al propio sentido espiritual, que deben protegerse en una sociedad democrática, sino al estudio científico de lo que encontramos en el mundo.
La irrupción en las redes sociales de toda una horda de "comunicadores" con dudoso criterio debería como mínimo preocuparnos o hacer que pusiéramos en marcha el pensamiento crítico. Curiosamente, la patente de corso que la gente suele atribuirse casi siempre se refiere a las ciencias sociales, la lingüística o las humanidades.
Por ejemplo, una conocida youtuber afirma, en su canal y en la televisión, que la brecha salarial no existe. Repaso un libro de la asignatura de antropología en la universidad, escrito por Conrad Philip Kottak, se le caen las hojas, año 99. Explica que la brecha salarial, que esta chica confunde con la discriminación salarial (diferente salario por mismo puesto), se refiere a las diferencias de sueldo medio, que son de entre 6000 y 10000 euros/dólares, tanto hablando en general como si separamos por categorías: trabajos no cualificados, de cuello azul (industriales), servicios y, especialmente, cargos directivos. Este y otros antropólogos explican que esas diferencias no se deben a variables extrañas, como el nivel de estudios, el tipo de familia o la procedencia social, que quedan aisladas para que no contaminen el análisis.
La materia de aquel manual que una profesora de la facultad de Económicas nos mandó leer en mi lejana juventud también explica que existe algo llamado feminización de la pobreza: los trabajos en la base de la pirámide en cuanto a sueldo y prestigio social son áreas con mayoría de mujeres, como camarera de pisos, cuidadora o limpiadora. Como hombre, no me siento atacado porque se constate esta realidad. Lo que me importa es que los cuidados personales o el trabajo social empiecen a ser mejor valorados, y que todo el mundo tenga las mismas oportunidades de ser quien quiera ser, sin distinción por procedencia, sexo o edad (sí, otro día hablaremos de la igualdad de oportunidades y la edad).
Pongo otro vídeo, otro youtuber, con casi 1 millón de seguidores, y los comentarios son del tipo "pues mi padre era minero", "las mujeres no trabajan en la industria pesada porque no quieren". Error.
A lo largo de la historia, por ejemplo, en las dos guerras mundiales, las mujeres han sido clave en la industria del metal y la industria armamentística, por no hablar de su intervención plena en el conflicto armado al mismo nivel que los hombres en el caso del ejército ruso. Durante la Revolución Industrial, las mujeres y los niños se ocupaban durante todo el día en sectores duros y peligrosos, como por ejemplo limpiando chimeneas.
Así pues, aunque hubiese alguna diferencia de base biológica en características y capacidades físicas, esta no supone un escollo inevitable, ya que, de acuerdo con lo que acabamos de ver, la división del trabajo varía según la cultura y el momento histórico y económico. La feminización de la pobreza hace también referencia a la mayor dificultad para ascender. A este factor hay que añadir que, en caso de hacerlo, los sueldos son, como indicamos antes, menores. Es a esto a lo que se llama techo de cristal, ya que es frecuente que a las trabajadoras se les responsabilice de los niños, sean quienes tengan que pedir una reducción de jornada hasta que sus hijos tengan doce años, se les pregunte si van a quedarse embarazadas y se ponga en duda su capacidad de liderazgo. Decir que esto no existe equivale a decir "pues mi jefa es una mujer", "yo no soy racista porque una vez me hice amigo de un negro"o "yo no digo que el machismo no exista, pero..." (seguido de argumentario que termina demostrando que para esa persona no existe).
Por último, un tercer grupo de terraplanistas se empeña en negar la existencia de, o bien confunde, otros tres conceptos: sexo, orientación sexual y género. Ver a una diputada gritando que los oponentes políticos quieren "que se pueda cambiar de sexo todos los días"o defender las terapias de reconversión para homosexuales mientras cobra un sueldo cercano a 100.000 euros anuales es uno de los espectáculos más esperpénticos que uno puede presenciar.
Resumiendo: el sexo es una distinción biológica; la orientación sexual, que tiene muchas categorías (heterosexual, homosexual, bisexual, asexual...) tampoco se elige, aunque sí hay un proceso de asimilación individual, comunicación a los demás, posible discriminación y conflictos que hace que sea importante prestarle atención psicológica en la adolescencia; por último, el peor entendido, el género, requiere mayor explicación, ya que se refiere al sustrato cultural y no a la base biológica o endógena.
El género abarca estereotipos de género (expectativas, creencias, normas y prejuicios que se asignan según el sexo) y roles de género ( distribución de tareas, funciones y comportamientos que se esperan y refuerzan en cada grupo) .
Si utilizo diferentes adjetivos para valorar una misma característica de personalidad (como la extroversión o la valentía), si de un hombre se espera que no llore, que arregle un enchufe o que conduzca bien, o si a una mujer se le exige que se comporte como "una señorita"y no diga palabrotas. Hasta aquí, no es muy distinto a cómo funciona nuestra mente, a nuestras ideas preconcebidas sobre los alemanes (serios, científicos, rubios, beben cerveza), que pueden tener algo de cierto, o no, porque son simplificaciones de la realidad con las que funcionamos en el día a día y nos valen, por más que sean teorías ingenuas, como herramienta ante el exceso de información, aunque en el caso de los roles sí se generan asimetrías y privilegios.
Como demostró Margaret Mead, el género varía también a lo largo de la historia y según la cultura. En Papúa Nueva Guinea encontró una tribu donde tanto hombres como mujeres actuaban de modo típicamente "femenino": se rizaban el pelo, eran dulces, se iban de compras; en otra tribu encontró solo comportamiento fiero y agresivo en ambos sexos; en una tercera se encontró con que cada sexo se comportaba como los científicos occidentales esperaban que se comportase el opuesto. Esto nos indica que los roles de género existen, son cambiantes y es importante darse cuenta de ellos y tener una mentalidad crítica, ya que a veces generan desigualdades, que además perjudican a todos, especialmente a los que se salen de lo que se espera para su género, sean hombres o mujeres.
El problema es que, al final, los negacionistas ignoran que hay una distribución desigual del poder. Aquí caen otros tres o cuatro youtubers e influencers. Lo mismo ocurre cuando cuestionan las pruebas físicas para la policía, sin conocimientos de fisiología, psicología de las diferencias individuales, estadística, muestreo y análisis de datos, pero esto me daría para otro artículo.
Estábamos hablando del poder, que se refiere tanto a privilegios o recompensas materiales o económicas, como a la autoridad, al ser considerado "experto" (este tipo varía mucho según la persona, los conocimientos, la experiencia, el atractivo percibido y el campo sobre el que se pone a hablar), los contactos sociales y su posición en una jerarquía. Si pienso en alguien poderoso, pienso en Donald Trump, en el dueño de Amazon o en cualquiera de los hombres más ricos del mundo, en un futbolista, en un banquero. Entre los diez primeros,según la Lista Forbes, solo se cuela una mujer en el puesto número 9, Alice Walton. Esta diferencia en los refuerzos se denomina estratificación de género.
En cualquier caso, conviene aclarar que el poder no se tiene, se ejerce, por lo que consiste en acciones más que en reconocimiento o en posesiones materiales, ya sea por utilidad o por beneficio individual. Si un padre obliga a su hijo a dormirse a una hora determinada o a hacer los deberes, eso es poder y autoridad, y a la larga servirá para su socialización, por lo que no todo el poder es negativo. Pero si soy un periodista y niego el derecho a la información de los ciudadanos, si soy un político del signo que sea y robo dinero con total impunidad, si soy el dueño de una televisión y voy vestido como me da la gana pero pongo a una presentadora en minifalda en pleno invierno, o soy un empresario y obligo al becario a traerme un café, eso es un poder arbitrario, porque la actividad la hago por mi propio interés en detrimento de los derechos de los demás. Y sí, el género es una variable más.
.
Entonces, ¿nunca ha habido un matriarcado? Sí, pero según Harris y Young, solo en sociedades amazónicas y del sudoeste de China. La mujer aquí tuvo un rol político dominante, control de los medios de producción, mayor autoridad moral, custodia de los hijos y herencia del primer apellido o de las tierras por parte de la madre. En algunas sociedades, ellas formaban el consejo militar y decidían qué hombres entraban o no en esa organización, así como en la casa donde vivían en pequeños grupos. Nos guste o no, esto son privilegios, pero solo han ocurrido en sociedades muy reducidas y antiguas. Si se habla de patriarcado, es porque, al menos, en algunos aspectos, el varón sí que sigue conservando un mayor poder político, económico, militar y de control de los medios de producción. Seguramente no tenga los mismos parámetros que en el pasado y variará en el futuro, pero, según acabamos de comprobar, desde las sociedades forrajeras y cazadoras,hasta las agrícolas, industriales, postindustriales y capitalistas,es un parámetro a analizar y llamar por su nombre, con lo cual decir que "es un invento de las feministas" implica que llegue a una conclusión clara: la libertad de expresión, por muy admisible que sea, no está reñida con que la gente se dé cuenta de que está diciendo algo que es falso, y miles o millones de personas lo están creyendo al grito de "zasca a Fulanito que no tiene idea de nada", aunque ese Fulanito se haya molestado en contrastar la información o hable sobre un campo donde debería tener ese poder de experto que le otorga su especialización.
Los valores que no son discutibles (opinión sobre la monarquía, creencias religiosas, estilo de vida personal) nunca deben vulnerarse, porque son derechos (sobre la intolerancia de todos los sectores políticos se puede escribir un nuevo artículo también),pero no tienen nada que ver con los conceptos que he mencionado en este texto, que no se refieren a este tipo de elecciones personales, a la libertad de conciencia, política y de culto, al propio sentido espiritual, que deben protegerse en una sociedad democrática, sino al estudio científico de lo que encontramos en el mundo.

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